Venezuela el gran problema hemisférico de las Américas

img_2247La situación actual de Venezuela y principalmente los hechos que giran en torno a la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino hay que verlos como la culminación de un proceso que la oposición inició tras la toma de posesión de Nicolás Maduro para un segundo mandato el pasado 10 de enero del presente año.

El 15 de enero la Asamblea Nacional de Venezuela (Congreso), de mayoría opositora, al considerar que Nicolás Maduro fue elegido en elecciones que consideraba fraudulentas y que no fueron reconocidas por más de 40 países, lo declaró usurpador de la presidencia. Se recordará que los partidos de la Mesa de la Unidad Democrática y un conglomerado de fuerzas sociales agrupadas bajo el nombre de Frente Amplio decidieron no participar en las elecciones. Declarando fraude en la convocatoria, el proceso y las elecciones mismas, lo cual fue apoyado por la Unión Europea, Estados Unidos y gran parte de Latinoamérica.

El 21 de enero el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela reaccionó declarando inválida la directiva de la Asamblea Nacional que se había juramentado el 5 de enero. Al día siguiente, el  22 de enero, la Asamblea Nacional, basándose en los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución, que establecen las bases para que el presidente del Legislativo ocupe de manera temporal el Ejecutivo, asume las competencias del Ejecutivo y designa como embajador especial ante la Organización de Estados Americanos (OEA), a Gustavo Tarre Briceño, con el propósito fundamental de coordinar las acciones con el organismo para el restablecimiento del orden constitucional en Venezuela. Luis Almagro secretario general del organismo regional le dio la bienvenida encantado, pues se recuerda que el fenecido presidente Hugo Chávez había retirado a Venezuela de dicho organismo.

El oficialismo rechazó estas acciones basado en una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia del 11 de enero de 2016 que consideró a la Asamblea Nacional en desacato, sosteniendo que todas sus decisiones son nulas. Es en ese sentido que el 23 de enero el Tribunal Supremo de Justicia declara que la Asamblea Nacional está usurpando las competencias del Poder Ejecutivo e insta al Ministerio Público a establecer las responsabilidades de los miembros del Congreso.

Estos son los últimos hechos que llevan a que el mismo 23 de enero, en una acción sin precedentes Juan Guaidó presidente de la Asamblea Nacional asuma las competencias del Ejecutivo nacional y se juramente como presidente interino de Venezuela, haciendo políticamente más comprometedor para el gobierno de Maduro un eventual arresto.

El impacto político y diplomático causado por esta noticia, así como el rápido apoyo del presidente estadounidense Donald John Trump despertó el apoyo internacional a un Guaidó ahora convertido, tal vez en el principal líder de la oposición en Venezuela. 17 países lo han reconocido hasta ahora como presidente legítimo de Venezuela. Sin embargo, todos sabemos que lo ocurrido el pasado 23 no es suficiente para que se inicie el anhelado proceso de transición a que arguye Guaidó, puesto que en los hechos Nicolás Maduro sigue detentando el poder.

Lo que si podríamos inferir es que se acerca un desenlace. Luego de la juramentación de Guaidó los bonos de la deuda venezolana repuntaron en cerca de un 10% lo que habla del optimismo de los mercados financieros ante la posibilidad de un cambio. También hubo una rápida aceptación de gran parte de los países del hemisferio occidental a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela. Pero también, países como Rusia, China, Cuba, Turquía, Irán, Nicaragua y Bolivia refrendaron su apoyo a Nicolás Maduro.

El reconocimiento recibido por Guaidó es el inicio de un proceso de presión progresiva que enfatizará en el ámbito económico y del petróleo sobre el gobierno de Maduro para que abra espacios de negociación. Pues para la gestión de activos en el extranjero y la compra de petróleo el gobierno de Maduro tendrá que sentarse a la mesa con Guaidó. Pero también se abre un nuevo escenario para la ayuda humanitaria que hasta ahora ha sido rechazada por el gobierno de Maduro. Empero detener la catástrofe venezolana y jalonar la transición conlleva incluir en las negociaciones a alguno de los miembros del grupo de países más arriba mencionado que apoya el régimen de Maduro.

Si bien, lo de Moscú con Venezuela podría ser fundamentalmente una proyección geopolítica. Hay que tener muy presente que con Beijing es diferente, pues está en juego una cuantiosa inversión y préstamos. De hecho, Beijing ha declarado tras bastidores que se ha mantenido apoyando totalmente al régimen de Nicolás Maduro porque temen un escenario de completo caos y lo ven, a él, como un factor de mayor estabilidad. De hecho, con el nuevo ingrediente de una oposición que genera respaldo en todo el país más allá de la clase media y que ahora pareciera tener buen liderazgo y buena estrategia, podría llevar a Beijing a repensar su apoyo total a Nicolás Maduro.

De manera que la amenaza latente de una intervención multilateral puede llevar a unas elecciones justas y libres en un corto tiempo, que al final es la tarea que la Asamblea Nacional le ha adjudicado al diputado Juan Guaidó. Mientras tanto, se profundizará el éxodo de venezolanos con fuertes presiones a la demografía regional por las consecuencias de una migración descontrolada de personas que huyen de la situación de miseria, extendiendo la tragedia venezolana a varios países latinoamericanos, lo cual podría comprometer sus servicios sanitarios y hasta generar posibles brotes xenofóbicos. También aumentará la inquietud en el sector militar. Lo que unido a todo lo previamente señalado mantendrá a Venezuela como el más grave problema hemisférico de las Américas.

Alfredo De la Cruz (@Birneta)

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Marginalidad de las relaciones exteriores en la república de 1844

Proclamada la segunda independencia en el año 1844, resurge el Estado dominicano con el nombre de República Dominicana. Sin embargo, otra vez pobreza y soledad como amenazas endémicas se ciernen sobre el horizonte. Carente de fuerza y confianza la diplomacia repite los mismos pasos ya antes recorridos. Desde el año 1844 hasta el año 1861, año de la anexión a España, República Dominicana se embarcó, junto a una guerra asfixiante contra los haitianos que duró hasta el año 1856 con la batalla de Sabana Larga (Matos González y Soto Jiménez 1979) en la cual las tropas dominicanas derrotaron las haitianas, en la búsqueda de reconocimiento, de respaldo político, moral y económico cuyo fin era eliminar la fragilidad del Estado.

Aunque la constitución de 1844 mandaba la conformación de tratados de paz, alianza, amistad, neutralidad y comercio, el Artículo Núm. 109 creaba solo cuatro ministerios: Justicia e Instrucción Pública, Interior y Policía, Hacienda y Comercio, y de Guerra y Marina. Relegando las Relaciones Exteriores a un segundo plano, pues el mismo artículo decía: en cuanto a las Relaciones Exteriores, el presidente de la República las encargará, por ahora a uno de los cuatro ministerios, según lo juzgue conveniente.

Para el constitucionalista dominicano de esa época, la justicia, la instrucción pública, interior y policía, hacienda y comercio, guerra y marina eran los temas principales y las funciones de la cancillería rodaban de ministro en ministro como asunto subalterno. La creación de la Secretaria de Relaciones Exteriores (Morales Lama, 2015) tendría que esperar hasta el 4 de abril del año 1874.

Si embargo, como se buscaba acercamiento principalmente con países como, España, Gran Bretaña, Estados Unidos de América y Francia, podemos concluir en que se emprendió una labor diplomática titánica en el periodo abarcado entre 1844 y 1861, ya fuera por interés político (Escolano Giménez, 2015) como por la misma preocupación económica.

En este sentido el primer tratado puesto en vigor por gobierno alguno con República Dominicana fue el tratado de paz, amistad, comercio, y navegación negociado (Díaz Ordóñez, 1955) en la ciudad de Santo Domingo en marzo de 1850, entre una novel República Dominicana y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, ratificado por las partes contratantes y canjeadas las ratificaciones el día 10 de septiembre del año 1850, en el reinado de su Majestad la Reina Victoria de Inglaterra.

La primera adhesión a un convenio multilateral lo realizo la República Dominicana en el año 1857, y fue la firma de la Declaración de Plenipotenciarios de París del 30 de mayo de 1856, mediante la cual se confirmaba una declaración sobre derecho marítimo europeo en tiempo de guerra, cuyo principal objetivo era tratar el tema relacionado con los corsarios.

En el inicio de su actividad la novel República mostró un convencimiento enfermizo de debilidad institucional, que la llevó a pagar un precio mucho mayor al correspondiente en la búsqueda de solución a los problemas de política exterior. Se nota poca fe en la existencia de la república (Moya Pons, 2000) algo que favorecía al movimiento anexionista que iba tomando cada día más fuerza y que lograría incorporar el joven Estado (Álvarez-López, 2012) al Reino de España el 18 de marzo de 1861 poniendo fin a la república de 1844. El 19 de mayo del mismo año (Vega y Vega, 2005) en la etapa final de su reinado Isabel II de Borbón, en el llamado Gobierno de la Unión Liberal dictaba en Aranjuez el Real Decreto que proclamaba la reincorporación de República Dominicana como provincia de Santo Domingo al Reino de España.

 

Alfredo De la Cruz

 

El estilo colonial de la primera diplomacia dominicana

El descubrimiento de América convirtió a la isla de Santo Domingo en punto de inicio y centro en la relación entre estas tierras y a la vez en puente de Europa con América. Fue el primer asiento del hombre europeo y del hombre africano en el continente americano. Pero si se quiere, los primeros hechos con visos de internacionalidad que ocurrieron en la isla de Santo Domingo, ya establecida la colonia, fueron las negociaciones de paz (Cordero Michel, 2015) celebradas, con el prestigio de un convenio formal en 1533 entre el cacique Enriquillo como representante de los nativos y Francisco de Barrionuevo representante del rey de España Carlos V.

La conquista y colonización hicieron de la isla (Larrazábal Blanco, 2015) el punto de partida de uno de lo más extraordinario capítulos de la historia. La ciudad de Santo Domingo convertida en capital de la colonia española de la isla de santo Domingo, paso a ser de hecho la capital del imperio colonial español en América. En este tenor fue asiento del primer Almirante, del primer Virrey, y de la Real Audiencia entre otros. Sobre sus calles caminó toda una constelación de conquistadores que se proyectó sobre la vastedad del continente americano, dejando en la isla una fe, un idioma y una ascendencia.

Puede tomarse como punto inicial de las gestiones dominicanas hacia el exterior (Díaz Ordóñez, 1955)  la misión diplomática encomendada a Antonio María Pineda, quien fue comisionado por José Núñez de Cáceres y Albor (político y escritor quien fue el primero en proclamar la independencia, el 1 de diciembre de 1821, de lo que hoy se conoce como República Dominicana) para comunicar a Simón Bolívar los deseos del nuevo Estado de adherirse y ponerse bajo la bandera de la Gran Colombia, empero el Libertador se encontraba ausente de Bogotá en diciembre de 1821 y el flamante diplomático dominicano no recibió la debida atención del vicepresidente de la Gran Colombia el general Francisco de Paula Santander ni del general en jefe José Antonio Páez Herrera.

En aquella ocasión los brazos indefensos de la república de 1821 se tendieron lógicamente hacia el portal abierto por la espada fulmínea de Bolívar. Empero no obtuvo respuesta. Silencio que le costó a los dominicanos veintidós años de dominación haitiana. Y es que el presidente de Haití Jean Pierre Boyer se mantenía enterado del desarrollo de los acontecimientos, ya que su comisionado, el coronel Fremont (Mejía-Ricart, 2015) se encontraba en la ciudad de Santo Domingo.

El 19 de diciembre de 1821, el coronel Fremont (Díaz Ordóñez, 1955) partió hacia la capital de Haití portando un mensaje de paz de los representantes del nuevo Estado para el presidente Boyer, en cumplimiento del Artículo No. 6 del Acta Constitutiva del 1 de diciembre de 1821. Sin embargo, estos propósitos de convivencia pacífica entre ambos Estados fueron rechazados por el presidente haitiano (Mejía-Ricart, 2015) al manifestar que dos Estados separados e independiente no podían coexistir en la isla.

Estas dos acciones de política exterior son las únicas que realizó la república de 1821 organizada bajo el nombre de Estado Independiente de Haití Español. Se observa en ellas el temor, la debilidad y la soledad con que nacía la primera república. Esto es lo que algunos historiadores han dado en llamar, el estilo colonial de la primera diplomacia, tara congénita de las relaciones exteriores dominicana que se proyectaría por muchas décadas en el camino de la república.

Alfredo De la Cruz

Declaratoria de Independencia del Pueblo Dominicano

Putin y Trump en Helsinki

1Los presidentes Donald Trump de Estados Unidos y Vladimir Putin de Rusia se reunirán este lunes 16 de julio en Helsinki, Finlandia para una muy publicitada cumbre. El encuentro se producirá en medio de las crecientes revelaciones sobre la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales estadounidense de 2016, las tensiones globales entre Moscú y Washington y las inquietantes cuestiones que surgen sobre la admiración manifestada por Trump hacia Putin. Sin embargo, dado su significado histórico, la localidad escogida sugiere la importancia que podría tener esta reunión, por lo que entiendo se debe prestar atención a los detalles inadvertidos.

Se recuerda que el 3 de julio de 1973 tuvo lugar en Helsinki a iniciativa del Pacto de Varsovia, la primera Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE), cuyo objetivo era buscar la distensión entre los dos grandes bloques antagónicos que se habían formado después de la Segunda Gran Guerra, de un lado, el Pacto de Varsovia y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) mejor conocido como COMECON y por el otro, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Comunidad Económica Europea (CEE). También se perseguía la preservación de la paz en Europa, sobre la base del reconocimiento de las diferencias conceptuales en las políticas de ambos bloques.

El primero de agosto de 1975, luego de dos años de negociaciones los países firmantes (Estados Unidos, Canadá, Unión Soviética, Turquía y los países de Europa, excepto Albania y Andorra) acordaron el Acta de Helsinki, una serie de compromisos que, aunque en el texto parecían algo muy limitado, en los hechos supuso la transformación política del continente, pues se pasaba de la confrontación a la cooperación. Se garantizaba la inviolabilidad de las fronteras; la integridad del territorio de los Estados; arreglo de controversias por vías pacíficas; no intervención en asuntos internos; abstención de recurrir a amenazas y el uso de la fuerza; la igualdad de derechos; la autodeterminación de los pueblos; así como el respeto a los derechos humanos, lo que incluía la libertad de pensamiento, conciencia, religión y convicciones. Pero sobretodo, los firmantes renunciaban voluntariamente a la provocación.

El Acta de Helsinki vino a ser un significativo avance político para Europa del Este y los países occidentales unificaron sus demandas en el respeto y defensa a los derechos humanos, elementos ambos que contribuyeron a la distensión en el continente. A partir de allí, grupos disidentes en el bloque del Este se remitieron al Acta Helsinki, lo que impedía que los gobiernos de esos países enfrentaran a los movimientos disidentes con medios militares, como había ocurrido anteriormente en Berlín Oriental en 1953, en Hungría en 1956 y en Praga en 1968.

No obstante, en ese momento la controvertida idea dela arquitectura de seguridad europea fue en definitiva crucial para el final pacifico de la Guerra Fría y es que sin los acuerdos de Helsinki que fomentaron el acuerdo sobre las fronteras de Europa y estatuyeron un compromiso con los derechos humanos en el Bloque del Este, los sucesos de 1989 a lo mejor no habrían sucedido o no habrían sido tan pacifico para la desintegración tras la Cortina de Hierro. Transformación geoestratégica que dio como resultado el fin del conflicto Este-Oeste, y que significó el fin de la Guerra Fría.

Creo necesario recordar las enseñanzas del anterior encuentro ruso-estadounidense en Helsinki, un acuerdo que requirió un fuerte compromiso de las dos potencias y fue fundamentado en trabajo y bajas expectativas. Un difícil proceso que al final dio como resultado el éxito. Es por ello que pienso que de esta cumbre Trump-Putin los resultados reales van mucho más allá de lo que los medios reseñen los próximos días y es que un proceso diplomático tranquilo, pero con sustancia tiene potencial para producir los resultados reales esperados.

@AlfredoDLaCruz

Poniendo en contexto el triunfo de Erdogan en Turquía

De acuerdo con el régimen actual Turquía es una república parlamentaria donde el presidente y el primer ministro se encargan del poder ejecutivo hasta el año 2019, a partir de ese momento la figura del primer ministro quedará suprimida concentrando el presidente todo el poder ejecutivo, ya que los ciudadanos turcos aprobaron un cambio constitucional en referéndum celebrado en abril del año 2017. Sin embargo, debido al adelanto a junio de este año, de las elecciones presidenciales y legislativas que estaban previstas para noviembre de 2019, desde este 2018 Turquía dejó de ser un régimen parlamentario y paso a ser, de hecho, un régimen presidencial.

Recep Tayyip Erdogan, es el actual presidente de Turquía desde agosto del año 2014 siendo el primer presidente en ser elegido por sufragio universal. Anteriormente se había desempeñado como Primer Ministro entre 2003 y 2014, así como alcalde de Estambul en el periodo 1994-1998. Desde sus primeros días como presidente se empeñó en llevar adelante una modificación de la Constitución para convertir a Turquía de un régimen parlamentario a uno de tipo presidencialista, buscando transformar la actual Presidencia de la República de una figura prácticamente simbólica a jefatura de Estado y de Gobierno. Con la victoria del “si” en el referéndum de abril de 2017 el electorado aprobaba la reforma a 18 de los 177 artículos de la Constitución lo que suponía un giro descomunal para Turquía, ya que aumentaba los poderes de la presidencia y convertía el país en un sistema presidencial a partir del año 2019.

Los resultados del referéndum con 84% de participación no agradaron en la Unión Europea, pues con estas reformas la figura presidencial acumularía en la práctica los mismos poderes que un dictador, algo contrario a los principios de la Unión y que complicaba la adhesión de Turquía a esta. La reforma además de abolir el cargo de primer ministro le dio al presidente poderes para disolver el parlamento o convocar elecciones anticipadas. Designar y sustituir a altos cargos sin necesidad del visto bueno del parlamento y la potestad de emitir decretos con fuerza de ley sobre distintas cuestiones sociales, económicas e incluso políticas. Además, el presidente podría bloquear leyes del parlamento y para levantar ese veto sería necesario ya no la mayoría simple de los diputados presentes, sino de la cámara completa.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció el 18 de abril pasado elecciones presidenciales y legislativas anticipadas para el 24 de junio de este año, resultado de una reunión entre este y Devlet Bahçeli líder del Partido Acción Nacionalista (MHP). Este anuncio se produjo en un contexto en el que Turquía se veía muy afectada por el conflicto en Siria, donde mantiene una ofensiva contra la milicia kurda, y que, a pesar del fuerte crecimiento económico del país, la situación económica es delicada. Sobre el argumento de que estos acontecimientos han hecho que sea urgente cambiar al nuevo sistema ejecutivo para tomar medidas más sólidas para el futuro del país. Empero, los críticos expresaron que la verdadera intención era capitalizar el miedo e inseguridad experimentada por los turcos para avivar el sentimiento nacionalista de la población y así ganar las elecciones.

Es de tener en cuenta que no todo iba bien para el presidente Erdogan, de manera que las elecciones pautadas para noviembre de 2019 presentaban riesgos para él, pues una inflación creciente, el desempleo por las nubes, la depreciación de la moneda oficinal, el descenso de la inversión extranjera, la caída de la bolsa de valores, la subida de los tipos de interés, el elevado déficit de la cuenta corriente (7% del PIB) dibujaban un cuadro espeluznante. De manera que para evitar un resultado desfavorable el presidente Erdogan optó por convocar elecciones aprovechando el avivamiento del nacionalismo por la cuestión kurda o las políticas sobre Siria y de refugiados, antes de que los efectos de la mala marcha de la economía fueran visiblemente notorios.

El resultado de la estrategia ha sido el triunfo del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del presidente Recep Tayyip Erdogan en las elecciones celebradas este pasado domingo 24, para un nuevo periodo en el que contará con poderes sin precedentes que le confieren inmunidad casi total y sin contrapesos o restricciones algunas. Pero tal vez, lo que más preocupa a los grupos de defensores de los Derechos Humanos es lo referido al creciente poder que el presidente tendrá sobre el sistema judicial, algo ampliamente denunciando en los últimos años y agudizado con la cancelación de numerosos magistrados a raíz del fallido intento de golpe de Estado de julio de 2016, y es que si las reformas harán del presidente en la practica un dictador, es sumamente preocupante que ya Erdogan ha estado ejerciendo la mayor parte de estos poderes bajo el estado de emergencia (aún activo) que estatuyó luego del intento de golpe de Estado y lo ha aprovechado para afianzar el poder sobre su persona.

Las purgas han sido escandalosas y la represión se ha intensificado. El ministerio de justicia ha documentado el encarcelamiento de más de 50 mil personas y el despido o suspensión de cerca de 100 mil servidores públicos. Los legisladores de la oposición se quejan de que Erdogan aprovechó para ir contra los disidentes.

En cuanto a Oriente Medio, Erdogan se ha unido al Estado de Qatar en la lucha por la hegemonía regional que Doha mantiene contra Arabia Saudita, lo que lo ha llevado a apoyar a Hamás cercano a la Hermandad Musulmana, deteriorando la relación con Egipto. Todo esto ha implicado una cuasi ruptura en la anteriormente sólida relación con Israel.

En lo internacional las tensiones entre Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea aumentan. En temas como los kurdos, Washington y Ankara dos aliados militares tradicionales han asumido posiciones encontradas dadas sus visiones diferentes del conflicto sirio. Además el acercamiento de Ankara a Moscú en base a la protección de sus intereses regionales complica la situación pues Turquía es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) lo cual adquiere mayor relevancia cuando Ankara anuncia la adquisición de los avanzados sistema antiaéreos rusos S-400, los cuales son desde el punto de vista tecnológico incompatibles con los sistemas armamentísticos empleados por la Alianza Atlántica, que ya ha expresado preocupaciones por las señales que el presidente Erdogan ha estado enviando.

Para concluir, en lo doméstico la reforma constitucional, que será efectiva a partir del 2019, amplió también el horizonte de tiempo que Erdogan (64 años) podría seguir en el poder, porque si bien, la gestión del presidente se delimita a dos mandatos de cinco años, la reforma estableció que, si el Parlamento convoca a elecciones anticipadas durante el segundo mandato del presidente, este puede volver a presentarse a elecciones y si gana comenzaría un nuevo computo de los cinco años del mandato, lo que implica que, dado que el partido de Erdogan ganó las elecciones adelantadas de este pasado 24 de junio, si lograra el triunfo para un segundo mandato 2024-2029 con la mayoría requerida para convocar a nuevas elecciones, podríamos tener Erdogan en el poder hasta el 2034.

Por @AlfredoDLaCruz

Consejo de Seguridad, la quinta fue la vencida

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), conocida también como Naciones Unidas es una suerte de gobierno global que facilita la cooperación internacional en tema relativos al desarrollo económico y social, los derechos humanos, la paz y seguridad internacional, el derecho internacional y los asuntos humanitarios. La ONU está compuesta por varios organismos: la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social, la Secretaría, el Consejo de Administración y la Corte Internacional de Justicia.

info-CONSEJO-SEGURIDADONUEl Consejo de Seguridad, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacional. Tiene 15 miembros, a cada uno corresponde un voto. La presidencia del mismo se rota cada mes por el orden alfabético de los nombres de los miembros en idioma inglés. Es el único órgano de la ONU cuyas decisiones están obligados a cumplir los Estados Miembros.

Presentada una controversia, el Consejo de Seguridad puede imponer sanciones económicas o autorizar el uso de la fuerza para hacer cumplir los mandatos. También recomienda a la Asamblea General el nombramiento del Secretario General y la admisión de nuevos miembros en la ONU. Así como la elección de los magistrados de la Corte Internacional de Justicia, junto con la Asamblea General.

Eduardo Germán Maria Hughes Galeano, escritor y periodista uruguayo, mejor conocido como Eduardo Galeano dijo, “las Naciones Unidas están formadas por una Asamblea General, donde están todos los países, todas las voces, pero es simbólica. La Asamblea General formula recomendaciones, no toma decisiones. Las decisiones las toma el Consejo de Seguridad, donde están los países que mandan, los cinco países que tienen derecho de veto. El derecho de veto es el que realmente decide.”

De manera que, aunque en la Asamblea General están todos los Estados miembros, no es el órgano que más importa, sino el Consejo de Seguridad. Técnicamente está formado por 15 países, pero en realidad solo los cinco con derecho a veto, pueden tomar las decisiones. Lo anterior significa que, a nivel global, las decisiones más importantes las toman fundamentalmente cinco países. Si bien, el Consejo de Seguridad no toma decisiones económicas, las decisiones militares que toma señalan marcadamente la dirección de las relaciones internacionales.

República Dominicana fue elegida, sin oposición, para ocupar un puesto en el Consejo de Seguridad tras recibir el apoyo del grupo de países de América Latina y el Caribe (Grulac) obteniendo 184 votos de los Estados miembros de Naciones Unidas en las elecciones realizadas en Nueva York el pasado viernes 8 de junio del presente año.República Dominicana había buscado en 4 diferentes oportunidades la membrecía de este selecto órgano de decisión global, pero en todas había fracasado: durante el régimen de Rafael Leónidas Trujillo contra Panamá, para el bienio 1958-1959; durante la administración de Silvestre Antonio Guzman Fernández contra Nicaragua, para el bienio 1983-1984; durante la administración de Rafael Hipólito Mejia Dominguez contra México, para el bienio 2002-2003; y durante la administración de Leonel Antonio Fernández Reyna contra Costa Rica, para el bienio 2008-2009.info-CONSEJO-SEGURIDADONU (1)

En esta exitosa ocasión el Estado dominicano junto a Alemania, Bélgica, Indonesia y Sudáfrica (empezando el 1 de enero de 2019) son los nuevos miembros del Consejo de Seguridad por los próximos dos años, que con Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Etiopia, Kuwait y Perú conforman los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, que cuenta además con cinco miembros permanentes: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia.

El puesto que asumirá la delegación de República Dominicana le permitirá jugar un rol mucho más activo en lo internacional, ya que pertenecer al Consejo de Seguridad realza el perfil del país, le da prestigio y fortalece su posición en las negociaciones de temas bilaterales o regionales.

Con motivo de la elección, el Canciller dominicano Miguel Vargas Maldonado dijo que, la agenda del Gobierno dominicano estará “centrada en la paz, la seguridad, la solución pacífica de controversias, la defensa de los derechos humanos, del medioambiente, así como la promoción de la seguridad alimentaria, el rol de la mujer y la juventud, para contribuir en la construcción de un escenario mundial, orientado en la seguridad humana, manteniendo un compromiso irrenunciable con los principios de la Carta de Naciones Unidas.”

Obviamente que el gobierno dominicano con esta elección está aceptando una mayor responsabilidad y compromiso con los eventos globales. En estos momentos, el máximo órgano de decisión de la ONU tiene entre manos varias crisis complejas, como es el caso de Corea del Norte, la guerra civil en Siria, y en Yemen. Conflictos en naciones africanas como la República Centroafricana o Sudán del Sur. Figuran en su agenda regular, entre otros, el conflicto palestino-israelí.

Entre los nuevos miembros hay Estados con amplia presencia internacional como Alemania y otros que comienzan a hacerse espacio en la escena diplomática. En el caso de República Dominicana es la primera ocasión en que formará parte del Consejo de Seguridad, pese a ser uno de los 51 Estados originales que en el año 1945 fundaron la ONU.

A República Dominicana se le exigirá una posición clara en conflictos como el de Siria, Palestina, o el Sáhara Occidental. Lo que requerirá, una intensa actividad diplomática que le haga ganar aliados y no enemigos. Es una magnífica oportunidad para incrementar la presencia dominicana en el mundo y lograr más acuerdos bilaterales. Pero, sobre todo, el Consejo de Seguridad es una plataforma formidable para obtener información sobre los principales asuntos que afectan la seguridad internacional. Empero impone no incomodar a algunos aliados y potencial la profesionalidad de los miembros del servicio exterior dominicano.

Por lo general todos los miembros del Consejo de Seguridad participan activamente en los asuntos que son sometidos, empero, las cinco potencias permanentes tienen la voz cantante y además disponen del derecho de veto. Rusia lo ha utilizado en repetidas ocasiones para detener iniciativas sobre Siria a las que se ha opuesto. Estados Unidos lo usó en diciembre para descartar la adopción de una resolución contra su decisión de reconocer a Jerusalén como capital del Estado de Israel. Lo anterior responde a las políticas estratégicas seguida por cada país. A pesar de ello, todos los Estados quisieran estar presente, porque el Consejo de Seguridad simboliza el poder en el globo terráqueo.

La elección de República Dominicana en el Consejo de Seguridad, lejos de verse como una ficha estratégica de un partido político o un gobierno, debe ser vista como un logro del Estado dominicano, y de manera muy particular un éxito de su política exterior, lo que habla muy bien de la administración del presidente Danilo Medina Sanchez, en cuanto a la continuidad en los asuntos de Estado para asumir un rol más visible y participativo en el escenario internacional, sumando todos los esfuerzos necesarios, sin escatimar recursos, para obtener la membrecía de ese organismo decisorio de las Naciones Unidas. Y es que las políticas de Estado requieren visión estratégica lejos de intereses partidistas o locales, pues los logros en política exterior son consecuencia de procesos de cooperación y participación a veces largos.

Las decisiones que República Dominicana tome en el Consejo de Seguridad deben ser prudentes y coherentes con lo que opinen los dominicanos, quienes siempre se han mostrado a favor del multilateralismo, la cooperación internacional y la resolución de conflictos por medios pacíficos. En ese sentido la presencia de República Dominicana en el Consejo de Seguridad debe ser un paso de avance en la defensa de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza y la desigualdad, principales vectores que afectan a la seguridad humana. Como un hecho casual, empezando su membresía República Dominicana se estrenará como presidente del Consejo de Seguridad por todo el mes de enero de 2019. Los desafíos son muchos, el trabajo recién empieza.

 

Alfredo de la Cruz: Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC); Máster en Seguridad y Defensa por el Instituto Superior para la Defensa General Juan Pablo Duarte y Diez (INSUDE); y Especialista en Sistema de Información Geográfica por la Universidad Complutense de Madrid (UCM).  

Una mirada diferente a la inmigración haitiana

201510111420451Desconfianza, mentira y manipulación se unen al comercio para ser la cotidianidad en las relaciones entre dominicanos y haitianos. Informes de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) indican que desde el año 2012 al 2016 el saldo comercial entre las economías de ambas naciones fue negativo para Haití presentando en el año 2016 un déficit de US$ 747,841 millones. Estadísticas del Banco Mundial para ese mismo año indican que el Producto Interno Bruto per cápita a valores de paridad de poder adquisitivo (PPA) para Haití fue de unos US$ 1,783.7 y de US$ 15,204.9 para República Dominicana. Esta comparativa explica la diferencia estructural entre ambas sociedades que acusan niveles de desarrollo muy diferentes.

Las familias haitianas hoy consumen más productos hechos en República Dominicana, lo que ha provocado un incrementado en el flujo comercial Este-Oeste. El Banco interamericano de Desarrollo (BID) ha estimado que aproximadamente el 24% de la carga de exportación de República Dominicana se moviliza rumbo a Haití contra el 1% que representan las importaciones dominicanas desde Haití. Lo que también ha sido incentivo para un flujo migratorio Oeste-Este, que amerita propiciar mejoras en la cooperación entre ambos países en temas como frontera, inmigración y otros ámbitos.

La globalización ha propiciado que se gestionen y produzcan intercambios de información en tiempo real o de recursos materiales entre puntos distintos del planeta, abriendo las fronteras para todo tipo de transacciones, pero no para las personas. En el plano local, el fenómeno migratorio que se da entre República Dominicana y Haití muestra que podrían existir beneficios tangibles, ya que los haitianos se están asimilando en la cultura y la tradición dominicana, asisten a las universidades, buscan mejores empleos y pareciera que su índice delictivo es similar a la media nacional.

Para la teoría del sistema-mundo, que tiene en Immanuel Wallerstein a uno de sus más destacados autores, las migraciones forman una especie de subsistema del mercado mundial. Entonces por la naturaleza expansiva del proceso de acumulación capitalista y el deseo de reducir costes en el factor trabajo, la evolución del sistema económico se acompaña siempre de la demanda de fuerza de trabajo. Cuando ésta no está lo suficientemente disponible o en las condiciones de flexibilidad deseadas, se le busca salida en los trabajadores captados en el exterior.

Los países que reciben emigración tienden a desarrollar políticas migratorias restrictivas, por esto un número importante de personas intentan quedarse en estos países de forma ilegal lo que los lleva a adaptarse a vivir en situaciones de vulnerabilidad, formando parte al mismo tiempo de un mercado de trabajo que les reclama. Estas políticas chocan con los derechos humanos y con un mercado de trabajo que exige una mano de obra estable. Se observa entonces que las migraciones internacionales son parte de la revolución transnacional que está reestructurando la sociedad a escala planetaria.

La condición de pobreza que se vive en Haití produce flujos migratorios significativos hacia diferentes países de la región, pero principalmente al territorio dominicano. La presión migratoria se puede contactar en el número de inmigrantes de origen haitiano que se encuentran en las principales ciudades dominicana. Sin embargo, para recibir un beneficio tangible de estos flujos, se hace necesario definir la cantidad y el tipo de inmigrantes que pueden ser asimilados.

Conviene saber que cuando un trabajador toma la decisión de emigrar, esto tiene una explicación en términos económicos, pues es lo que resulta de un proceso de maximización del valor en el presente del flujo de ingresos laborales que obtendrá a lo largo de su vida, tomando en cuenta el costo que significa abandonar su lugar de nacimiento. Es por esto, por lo que mientras mayor sea el diferencial de salarios y menor el costo de migrar, más grande será el flujo migratorio al país de mayor remuneración laboral.

Mientras más joven sea la persona, mayor es el valor presente del diferencial entre las remuneraciones a obtener entre el país de origen y el receptor, lo que estimulará aún más la emigración. Es por lo cual observamos más personas jóvenes en las migraciones. Si además la cuota de visas establecidas aumenta en el país receptor, así mismo aumentará el flujo de inmigrantes. Pero un elevado número de miembros del país de origen viviendo en el país receptor crea redes de amigos que facilitan e incrementan estos flujos migratorios.

Siendo que el traslado es fácil, en consecuencia, los flujos migratorios serán mayores y si a eso se le agrega, la existencia de una frontera de 391 kilómetros, deficientemente protegida, se simplifica todo para un mayor incremento en el flujo de personas hacia Santo Domingo.

Inicialmente muchos inmigrantes haitianos laboraban en las actividades agrícolas, sin embargo, con el paso del tiempo estos trabajadores se han ido insertando en la construcción, turismo, servicios y comercio, dado el mayor nivel de escolaridad en las personas que componen las olas migratorias de los últimos años. Los inmigrantes haitianos tienen ahora mayor movilidad laboral por lo cual han incrementado su presencia en los centros urbanos, principalmente en las ciudades de Santo Domingo, Santiago y La Altagracia.

En lo que respecta a cifras, existe cierta especulación en los números de la emigración haitiana, y es que, para República Dominicana o países como Cuba y Estados Unidos, estas siempre han jugado un rol político e ideológico. En lo que respecta a República Dominicana, por lo general el número de inmigrantes haitianos se ha presentado por encima o por debajo de las cifras reales como en la presente década.

Diversos autores han manejado números globales de la emigración haitiana en República Dominicana, así en el 1994 Corten y Duarte hablan de cerca de 500 mil haitianos. En 2006 la Organización Internacional para las Migraciones hablaba de 800 mil. La Dirección General de Migración de República Dominicana informaba en octubre del 2010, que unos 200 mil haitianos se habían quedado de manera ilegal en el país tras el paso del terremoto que el 12 de enero de 2010 devastó gran parte de Puerto Príncipe y otras ciudades de Haití.

Empero la Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI-2012), realizada por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) en el año 2012 habla de 458,233 haitianos. No obstante, como puede observarse hay notables variaciones estadísticas y la cantidad de haitianos en el territorio dominicano continúa siendo un tema de discusión por la deficiencia en el levantamiento de estos números.

Pese a los notables avances que ha experimentados República Dominicana en los últimos 20 años, sectores como salud, educación y seguridad, presentan deficiencias históricas y estructurales, lo que, sumado a los bajos niveles impositivos, la ineficiencia, la corrupción e impunidad con que a veces funciona el sistema judicial, de alguna manera incrementan la desigualdad, impiden el crecimiento, limitan la productividad y la innovación en el país.

Si a estos males estructurales se le suman flujos descontrolados desde el oeste, cuanto menos se triplicarían las carencias del Estado dominicano. Es por asuntos como estos que, políticos, académicos, intelectuales y en general la opinión publica a ambos lados de la frontera deben entender que la relación entre estos dos Estados debe desarrollarse en un nuevo período, posterior al de la antigua creencia de que hay una solución exclusivamente dominicana a los problemas haitianos.

Sin embargo, el prejuicio y la discriminación no constituyen un freno a la inmigración, estos unidos a la condición de indocumentados son recursos que condicionan la oferta para mejores precios por la mano de obra, por eso no se debe producir rechazo en bloque a los haitianos, sino más bien crear estrategias que contribuyan a establecer reglamentaciones para la migración, sin fomentar el racismo y hasta la xenofobia.

Si persistimos en el actual esquema reeditando el pensamiento tradicional, continuaremos en un círculo vicioso el cual seguirá produciendo y ahondando las diferencias entre estos Estados, lo que al final dificultará aún más sus relaciones. El avance que se ha dado en el comercio implica la liberalización, ya que el proteccionismo de las industrias locales puede generar atracción de mano de obra mucho más barata, lo que se traduce en un incremento de más inmigrantes haitianos.

Sin embargo, junto con estas acciones mencionadas es necesario el desarrollo de una campaña de concientización sobre el respeto a los derechos humanos de los inmigrantes y refugiados, para reducir los efectos de los prejuicios sobre estos, con el fin de favorecer la condición humana. Las anteriores son acciones que muestran un compromiso coherente con las normas internacionales y que se convierten en factores importantes para el inicio de negociaciones con el Estado haitiano y los organismos internacionales para la posible contribución con recursos a la puesta en práctica de estas estrategias y desterrar los continuos ataques a que se ve sometido periódicamente el Estado dominicano por parte de la comunidad internacional.

 

@AlfredoDLaCruz